La situación de los jubilados en la Argentina ha generado una fuerte movilización social en distintos puntos del país. Las manifestaciones, impulsadas por organizaciones y centros de asesoramiento previsional, surgen en el marco del cierre de la moratoria que vence el próximo 21 de marzo, fecha clave para muchos argentinos que buscan jubilarse sin contar con la totalidad de los aportes.
Raúl Cuevas, coordinador del Centro de Inclusión Previsional, describe el contexto con crudeza:
“La situación es tristísima. Algo va a pasar, la sociedad va a tener que reaccionar. Esto de acompañar a los jubilados ya es un logro”.
Desde el Centro de Inclusión Previsional, Cuevas comenta que reciben diariamente más de cincuenta consultas –entre llamadas y mensajes de WhatsApp– de personas que no tienen claro si podrán cumplir con los requisitos antes de la fecha límite. En su mayoría, son mujeres que, al llegar a los 60 años, no alcanzan los 30 años de aportes necesarios para jubilarse. Según cifras aproximadas que maneja la entidad, de cada diez mujeres, nueve se jubilan gracias a alguna moratoria, mientras que solo una cumple con la totalidad de aportes.
“Si no sos empleado público, municipal, de la justicia o del Estado, llegar a los 30 años de aportes es muy difícil. El servicio doméstico fue casi siempre en negro. Recién hace unos años se está blanqueando. Entonces, ¿cómo recuperás esos años? Nunca más. Tienen que tener una moratoria”, enfatiza Cuevas.
El contexto se agrava por la situación económica de los jubilados. De acuerdo con Cuevas, en La Pampa la jubilación mínima ronda los 390.000 pesos, incrementada por el 40% provincial, y a esto se suman alrededor de 70.000 pesos otorgados a modo de bono. Sin embargo, de esa cifra se descuentan la obra social y el pago de la moratoria, lo que reduce el ingreso real.
“La verdad que es tristísimo. Hay gente que cumple años y que ya no alcanza a ingresar a la moratoria si lo hace después del 21 de marzo. ¿Qué les queda? Esperar hasta los 65 años para una pensión, con cinco años más de carencias económicas”.
Organizaciones y referentes previsionales exigen respuestas urgentes de las autoridades, al tiempo que insisten en que se extienda o se habilite un nuevo período de moratoria que brinde la posibilidad de acceder a una jubilación digna a quienes no han podido reunir la totalidad de los aportes exigidos por el sistema. Mientras tanto, el 21 de marzo se erige como una fecha límite que mantiene en vilo a miles de futuros jubilados en todo el país.



