La pérdida de movilidad articular es uno de los principales desafíos que enfrentan los adultos mayores. Con el paso del tiempo, los cambios físicos y biológicos —especialmente la reducción de fuerza y masa muscular— pueden limitar significativamente la calidad de vida y la independencia en las actividades diarias. Para contrarrestar este proceso, el Hogar de Ancianos Don Bosco ha implementado el “Taller de Movilidad Articular”, impulsado por el Centro de Salud Frank Allan, bajo la coordinación de la Licenciada en Kinesiología Claudia Fresco y con el apoyo del Servicio de Enfermería.
La iniciativa, titulada “Cuidándonos para un Futuro Mejor”, busca promover rutinas de ejercicios moderados que contribuyan a mantener y mejorar la amplitud de movimiento de distintas articulaciones. Estos talleres se basan en actividades sencillas, como el uso de pelotas, palos de estiramiento y otros elementos diseñados para facilitar ejercicios de brazos, hombros, caderas y rodillas. Según explica el equipo a cargo, este tipo de prácticas pueden marcar la diferencia en la salud integral de los adultos mayores, fomentando su autonomía y bienestar físico.
¿Por qué es importante la movilidad articular?
La movilidad articular se refiere a la capacidad de movimiento de las articulaciones, como hombros, caderas o rodillas, las cuales actúan como “engranajes” que conectan y hacen funcionar distintas partes del cuerpo. En el caso de los adultos mayores, esta movilidad se ve reducida por la pérdida de fuerza muscular y otros cambios que llegan con el envejecimiento. Mantener la amplitud de movimiento contribuye no solo a evitar lesiones y dolores, sino también a conservar la independencia en acciones cotidianas: caminar, sentarse, levantarse o simplemente mantener una buena postura al estar de pie.
Un espacio de aprendizaje y bienestar
Durante las sesiones del taller, los participantes practican ejercicios supervisados de estiramiento y fortalecimiento articular. Se emplean distintos elementos —como pelotas y palos— que permiten variar las rutinas, haciéndolas más atractivas y entretenidas. Además, las actividades se realizan de forma grupal, lo que favorece la interacción social y el refuerzo positivo entre los residentes del Hogar de Ancianos Don Bosco.
“El objetivo principal es mejorar la calidad de vida de nuestros mayores, ofreciéndoles un espacio seguro y adaptado a sus necesidades para prevenir la pérdida de movilidad”, destacan desde la coordinación de los talleres. La Lic. Fresco y su equipo de enfermería se encargan de supervisar y adaptar cada ejercicio a las condiciones específicas de cada adulto mayor, garantizando que los movimientos se realicen de forma correcta y segura.
Perspectiva a futuro
La introducción de estos talleres de movilidad articular en el Hogar de Ancianos Don Bosco se enmarca en un programa más amplio de promoción de la salud para adultos mayores. El desafío consiste en mantener una constancia en las actividades y generar conciencia sobre la importancia de ejercitar el cuerpo de manera regular, aún en la tercera edad. Bajo el lema “Cuidándonos para un Futuro Mejor”, se busca que cada participante logre una mejora perceptible en su movilidad, logrando así mayor autonomía y una mejor calidad de vida.
En un contexto en el que la población envejece de forma acelerada, iniciativas como esta cobran relevancia para visibilizar la importancia de la prevención y la promoción de hábitos saludables en todas las etapas de la vida. El Hogar de Ancianos Don Bosco, junto al equipo del Centro de Salud Frank Allan, sientan un precedente de trabajo conjunto entre instituciones y profesionales, en pos de un objetivo común: garantizar un envejecimiento activo y digno para quienes más lo necesitan.








