El 17 de octubre, Día de la Lealtad Peronista, quedó en evidencia una grieta cada vez más profunda dentro del justicialismo pampeano. Mientras el gobernador y presidente del Partido Justicialista (PJ) celebraba un acto, los dos intendentes de las localidades más importantes de la provincia, Fernanda Alonso y Luciano di Napoli, se encontraban en otro evento. No hubo comunicación entre ellos, solo tensión política.
En un contexto marcado por la desconexión, el peronismo parece no haber leído correctamente los resultados de las elecciones de 2023. Ninguno de los dos actos tuvo lugar en las tradicionales unidades básicas del partido; ambos se realizaron en salones sindicales, reflejando el creciente protagonismo de los gremios en la política local.
Alonso, intendenta de General Pico, y di Napoli, intendente de Santa Rosa, compartieron el acto en la sede de la CGT de General Pico. La jefa comunal fue la encargada de brindar uno de los discursos más destacados de la jornada llamando a fortalecer la unidad y el compromiso peronista.
Por otro lado, el gobernador presidió un encuentro organizado por las centrales sindicales en el salón del Centro de Empleados de Comercio en Santa Rosa, donde emitió un mensaje que resonó fuerte: la unidad del partido frente a lo que definió como “los enemigos del pueblo”, refiriéndose al Gobierno nacional. Sin embargo, puertas adentro, su entorno político está más enfocado en los movimientos y divisiones internas del partido que en la política exterior.
La pregunta inevitable es: ¿perdió el rumbo el peronismo pampeano? Con las elecciones legislativas de 2025 en el horizonte, el panorama es incierto, y el justicialismo parece un rompecabezas cada vez más complicado de resolver.
Otro factor relevante fue la baja participación de las bases en ambos actos, con una presencia mayoritaria de funcionarios. Aunque no faltaron los “compañeros” que tanto mencionan en los discursos, lo cierto es que el partido parece desconectado de sus raíces.
La división sindical también fue palpable. En General Pico, el acto reunió a los gremialistas cercanos a figuras como Daniel Lovera (CEC), Walter Loza (Carne) y otros aliados. Mientras tanto, en Santa Rosa, la cita estuvo marcada por la presencia de referentes como Lezcano (UPCN), Genoni (CEC), Robledo (Uocra), y Montes de Oca (Telefónicos), quienes también disputan poder dentro del movimiento justicialista.
En este Día de la Lealtad, lo que quedó claro es que la brújula del peronismo pampeano ya no señala un rumbo fijo. El descontrol interno amenaza con quebrar la estructura del partido de cara a los próximos desafíos electorales. ¿Habrá tiempo para recomponer las piezas antes de que sea demasiado tarde?


