En medio de un clima de creciente tensión respecto al futuro del sistema universitario argentino, el rector de la Universidad Nacional de La Pampa, Oscar Alpa, abordó varios temas, entre ellos, la auditoría de las universidades públicas y la grave situación financiera que atraviesan. Alpa explicó las causas y consecuencias de las políticas actuales, y no dejó de manifestar su preocupación por el posible colapso del sistema si no se toman medidas urgentes.
¿La UNLPam sería la segunda universidad nacional en ser auditada?
Alpa respondió con una mezcla de escepticismo y aclaración. “Algún medio nacional sacó un orden de universidades, pero en realidad esto termina ratificando que siempre estuvimos auditadas”, afirmó. Explicó que, si bien se divulgó un listado en el que la UNLPam aparece como una de las primeras en firmar un convenio de auditoría con la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), esto no implica ninguna novedad. Desde 2022, la universidad ha sido sometida a múltiples auditorías, incluidas aquellas realizadas por la Auditoría General de la Nación (AGN).
Alpa destacó que la transparencia siempre ha sido una prioridad para la UNLPam. “Nosotros, para dar transparencia, hicimos un convenio con la SIGEN”, subrayó. Sin embargo, criticó la manipulación de esta información para atacar a las universidades. “Han usado esta estrategia para confundir a la gente: es todo para socavar y destruir al sistema universitario”, sentenció, refiriéndose a lo que él considera un uso político de las auditorías por parte del gobierno nacional.
Las auditorías como herramienta política
El rector también hizo referencia a los discursos recientes del presidente de la Nación, en los que el mandatario sostuvo que las universidades se resisten a ser auditadas. Alpa rechazó esta acusación, aclarando que las universidades no solo son auditadas regularmente, sino que también informan sobre sus gastos de manera mensual. “Se informan todos los gastos, todos los sueldos, cada estudiante, cada situación que se da”, detalló.
Alpa interpretó estas declaraciones como un intento de desviar la atención de la falta de control en otras áreas del gobierno. “El que no está siendo auditado es el presidente de la Nación, es una forma de decir ‘miren para otro lado y no me miren a mí’”, afirmó, señalando que el Poder Ejecutivo Nacional no ha completado los mecanismos de auditoría de la AGN y que no se sabe en qué se están utilizando ciertos recursos presupuestarios.
Presupuesto desactualizado y en crisis
Otro tema crucial abordado en la entrevista fue el desfinanciamiento de las universidades. Las universidades públicas están operando con un presupuesto correspondiente al año 2022, lo que, sumado a la inflación de 2023 y 2024, ha generado un grave desfasaje financiero. Alpa corroboró esta información y añadió que el presupuesto proyectado para 2025 tampoco contempla los aumentos necesarios. “Si ese presupuesto, tal como está, no se modifica en un porcentaje muy importante, no va a existir la Universidad de La Pampa, no va a existir la UBA, no va a existir Córdoba”, advirtió.
El rector subrayó que las universidades están recibiendo montos muy por debajo de lo necesario para su funcionamiento, y que el gobierno está destinando esos fondos a otros fines. “Sabemos que están usando para otras cosas, lo que iba para la universidad lo están usando de otra forma”, dijo con preocupación.
Consecuencias del desfinanciamiento y la respuesta estudiantil
El impacto del ajuste presupuestario ya se está sintiendo en las universidades, con una creciente incertidumbre sobre el futuro. Alpa explicó que la situación ha generado enojo entre los estudiantes y personal universitario, lo que ha derivado en protestas y tomas en algunas facultades. “Esta violencia mediática que existió, se transforma después en enojos”, comentó.
En referencia a las tomas y manifestaciones que se produjeron en las facultades de la UNLPam, Alpa sostuvo que el diálogo fue clave para resolver las tensiones. “Dialogando se entiende, el enojo de la semana pasada porque te digan ‘no te vamos a financiar las universidades´, eso enojó”, explicó, añadiendo que actualmente no hay tomas activas en la universidad. Sin embargo, advirtió que las marchas y protestas podrían continuar si no se encuentra una solución al problema presupuestario.
Incertidumbre hacia el 2025
La preocupación por el futuro es palpable. Según Alpa, el deterioro salarial de los docentes y no docentes, que ha alcanzado un 60%, es solo uno de los muchos efectos del desfinanciamiento. A pesar de esto, el rector aseguró que las facultades siguen funcionando y que las clases se mantienen, aunque señaló que el panorama a largo plazo es sombrío. “La normalidad va a ser un problema porque no sabemos ni siquiera si el sistema universitario argentino va a comenzar el 2025, si seguimos así”, afirmó.
Finalmente, Alpa concluyó la entrevista con un llamado al diálogo, insistiendo en la necesidad de que el gobierno nacional escuche las demandas del sector universitario para evitar un colapso del sistema educativo. “El diálogo es lo que construye y es lo que siempre le pedimos al Gobierno Nacional”, concluyó.



