A 30 Años del último gol de Maradona: el desahogo en el mundial de 1994 tras su preparación en La Pampa

A 30 Años del último gol de Maradona: el desahogo en el mundial de 1994 tras su preparación en La Pampa
En el debut de Argentina en el Mundial 1994, Maradona anotó ante Grecia por última vez en la máxima cita. (Simon Bruty Allsport/Getty Images/Hulton Archive)
21 Junio, 2024 a las 16:00 hs.

Pasaron tres décadas del último gol del astro con la Albiceleste: fue en el Mundial de 1994 ante Grecia en el debut, seis días antes del doping y hoy se cumplen 30 años.

Un día como hoy, pero hace exactamente 30 años, Diego Maradona marcó su último gol en un Mundial. Fue ante Grecia en el debut de la Selección Argentina en Estados Unidos 1994, por el grupo D. El grito fue especial para el de Villa Fiorito no solo por ser el último en el seleccionado sino porque le permitió desahogarse y sacarse un peso de encima tras haberse preparado para esa competencia en un campo de Santa Rosa, La Pampa, y luego de dejar atrás el primer episodio de doping.

Tan especial fue ese partido que hace unos años el árbitro que estuvo presente en aquel encuentro, Arturo Ángeles, habló sobre los recuerdos de ese día y reveló el consejo que le dio a Pelusa en pleno encuentro. “Maradona venía de varias circunstancias difíciles y regresaba a un escenario mundial y yo sabía que (los jugadores griegos) iban a tratar de detenerlo por su calidad, su carisma, liderazgo y todo, entonces era un jugador al que había que cuidar”, aseguró el juez.

El tanto del Diez llegó cuando el elenco nacional se imponía por 2-0 con los festejos de Gabriel Batistuta y, a los 15 minutos del complemento, Fernando Redondo trianguló con Claudio Caniggia de primera y con Diego, que sacó un potente zurdazo que se clavó en el ángulo. Enseguida Maradona salió despedido gritándolo desde sus entrañas.

Tiempo más tarde, en su libro “México 86. Mi Mundial. Mi verdad. Así ganamos la Copa” el propio futbolista recordó ese momento y explicó los motivos de ese festejo inolvidable: “Yo llegué al Mundial limpio como nunca, como nunca… Porque sabía que era la última oportunidad de decirles a mis hijas: ‘Soy un jugador de fútbol, y si ustedes no me vieron, me van a ver acá’. Por eso, por eso y no por otra cosa, no por alguna gilada que se dijo por ahí, grité el gol contra Grecia como lo grité. ¡No necesitaba droga para tomarme revancha y para gritarle al mundo mi felicidad!”, según publicó tycsports.

Por su parte, el árbitro mexicano, que tenía una gran experiencia en torneos internacionales como Juegos Olímpicos, Copa América y Mundial Juvenil, resaltó la importancia de tener buen diálogo con el jugador: “Se debe entender que los jugadores tienen emociones y diferentes carácteres. Siempre respetando a todos para que ellos te respeten. No digo de hacerse amigo del jugador, pero sí crear un buen ambiente, ese es el labor del árbitro para que los jugadores lo respeten y haya una buena relación”.

Al árbitro le gustaba estudiar a los jugadores para poder entenderlos. Es por eso que contó que para él, en ese partido era importante cuidar a Diego: “Digan lo que digan hay jugadores que se deben cuidar porque son los que generan las jugadas como magia, son jugadores que hacen cosas que dices ‘¡uou!’, porque esa magia no la tiene cualquiera. La magia que tenía Maradona no la tiene cualquiera”.

Por último, Ángeles relató el consejo que le dio al Diez en pleno partido cuando lo observó un poco cansado por todas las infracciones que estaba recibiendo. “De repente Diego se me caía y le dije: ‘Diego, esta gente que está aquí es el mundo que tiene hambre de verte como estuviste en México’. Eso era cierto, porque la gente se acordaba del Maradona de 1986 y por las circunstancias que ya sabemos todos venía con molestias físicas, pero jugó lo mejor que pudo”, dijo el juez.

Finalmente, en aquel partido, el combinado de Alfio Basile brilló en la cancha y se impuso por 4 a 0 con tres tantos de Batistuta y el ya mencionado de Maradona. En ese momento nadie se imaginaba que ése sería el último gol que marcaría con la celeste y blanca. Seis días más tarde de ese encuentro, y dos después de la victoria por 2-1 ante Nigeria en la segunda jornada, se confirmaría un nuevo doping del astro por efedrina que lo sacaría de la Copa del Mundo. Así surgió la famosa frase: “Me cortaron las piernas”. También fue el derrumbe de la ilusión Argentina.

Maradona en La Pampa

Un 10 de abril de 1994, el ‘Diez’ realizó una mini pretemporada en El Marito, una estancia a 60 kilómetros de Santa Rosa.

Este miércoles 10 de abril se cumplen 30 años de la llegada del Diez a La Pampa, donde comenzó su preparación física de cara a su último mundial en 1994. “Elijo esos 10 días por sobre todos los otros que compartí con él”. El profe Fernando Signorini no duda. Aquella mini pretemporada, en realidad de ocho días, en El Marito, un campo ubicado a unos 60 kilómetros de Santa Rosa, en La Pampa, fue única, mágica. Con el tiempo, agigantó la leyenda de Diego Armando Maradona en su preparación para el último Mundial que jugó, el de Estados Unidos.

El domingo 10 de abril se votó en todo el país y se eligieron convencionales para reformar la Constitución. Después de sufragar, Diego se trasladó, junto a Marcos Franchi, al Aeroparque metropolitano y de allí a Santa Rosa en un vuelo de Austral. Su llegada no pudo mantenerse en secreto y por eso casi 1000 personas estaban en el aeropuerto local pasadas las 18:00. Saludó, dijo algunas palabras y se fue al campo.

En la charla con Clarín, Signorini recuerda los motivos de la elección. “Había tres lugares, uno en Pilar y otro en Norberto de la Riestra. Ambos me parecieron inadecuados. La idea era tener la máxima intimidad posible. Y aquel lugar era ideal, no tenía excesos ni lujos y el contacto con la naturaleza era ideal. Diego había conocido en unas vacaciones en el balneario Oriente, en Coronel Dorrego, a Angel Rosa, quien le ofreció su campo si quería cazar o pescar. Lo llamamos y arreglamos todo”.

¿Qué hizo Diego en aquellos días y por qué la mini pretemporada se transformó en un hito? Entre muchos detalles, Signorini agrega un objetivo que no se pudo cumplir: “Era para llegar bien al Mundial de Estados Unidos, sí, pero en especial a la segunda fase, después de los primeros tres partidos, es decir, 10 días más para llegar al nivel óptimo. Pero después llegó la sanción…”.

En la rutina de Maradona había ejercicios aeróbicos por la mañana en el campo y rutinas de gimnasia por la tarde en la ciudad. Boxeo en el sitio de entrenamiento del ex campeón argentino Miguel Angel Campanino, ejercicios en el gimnasio de Omar Lastiri y natación en el club All Boys. Todo supervisado por el doctor Néstor Lentini. También, mucho cuidado a la intimidad del crack, los habitués a esos lugares seguían con sus rutinas y solo había invitados selectos.

Hubo medios locales y nacionales que cubrieron el día a día del trabajo de Diego, que incluso organizó dos conferencias de prensa. Pero se publicaba poco y más que nada informativo. Lo jugoso de aquellos días se conoció tiempo después. Por lo que contó Diego en sus libros autobiográficos, por los detalles de Signorini y por el documental “La hija de Dios”, que protagonizó su hija mayor Dalma.

Fueron días de un Diego relajado, disfrutando de afeitarse bajo los rayos del sol con un espejito colgado de un pino y un fuentón de agua caliente. “Mi viejo en Fiorito se afeitaba al sol, lo heredé de él”, decía. Fueron días de un Diego familiero, porque además de Chitoro (siempre a cargo de los asados), para los últimos días llegaron Claudia con las nenas, Dalma y Giannina.

Fueron días de un Diego con síndrome de abstinencia. “Fue una noche sola”, aclara Signorini, y agrega: “Estaba leyendo en mi habitación antes de dormir, ya habíamos jugado al truco y, de pronto, estaba vestido con la ropa de entrenamiento. Me mira y me hace una seña. Enseguida entendí. Me abrigué y salimos. Era una noche que parecía de día por la claridad de las estrellas. Hicimos piques, trote, carreras… hasta que resopló y dijo ‘ya está, ya pasó’. Y nos fuimos a dormir”. El relato aún conmueve, emociona.

Fueron días de un Diego empresarial, porque había firmado un contrato con Torneos y Competencias y todo el tiempo había un camarógrafo documentando sus pasos. Además, el periodista Gonzalo Bonadeo, que conducía el programa Orsai a Medianoche por el canal TyC Sports, fue uno de los pocos que ingresó a esa intimidad.

Fueron días de un Diego solidario y empático, como le cuenta desde La Pampa Diego Dal Santo, quien este año publicará un libro sobre aquellos días: “El director de una escuela-hogar se acercó a la tranquera con el profe de Educación Física y dos alumnos. Explicaron que los chicos querían conocer a Diego. Al rato, los dejaron pasar. Estaban Claudia, Signorini, Chitoro y las nenas, le convidaron unos mates y de pronto Diego les dice que quería conocer la escuela, pero sin multitudes, solo directivos, docentes y alumnos. Y así fue, inolvidable para todos”.

Fueron días de un Diego futbolero, jugando picados con los más cercanos, familiares y peones de campo, de enfrentar, casi de casualidad, al ex River Enzo Bulleri (estaba de caza con unos amigos), de charlas con Alfio Basile, quien viajó especialmente para comunicarle que tenía su lugar asegurado en la Selección tanto para el partido contra Marruecos en Salta (se jugó el 20 de abril, Argentina ganó 3-1 y Diego marcó un gol de penal) como en la lista de 22 definitiva para el Mundial. (Fuente: Clarín).

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