Tras casi dos décadas de incertidumbre y angustia, la familia de Andrea López, la mujer asesinada en 2004, espera obtener las respuestas que han anhelado durante años. En una reciente entrevista, Omar Gebruers, el abogado de la familia de López, dio a conocer algunos detalles cruciales sobre el caso.
El letrado detalló que, gracias a las declaraciones de Oscar Purreta, el condenado por el asesinato de Andrea López, se espera localizar los restos de la víctima. El abogado compartió cómo se enteraron de los avances significativos en el caso. “Nosotros nos enteramos por los medios, el día viernes, el día jueves por la tarde y bueno, el viernes fuimos convocados por la Fiscalía”, reveló.
Purreta, quien cumple una pena de 25 años por el asesinato de Andrea, declaró su voluntad de indicar el lugar donde depositó el cuerpo de su víctima. “Que Purreta haya manifestado su necesidad de indicar dónde se había desplazado el cuerpo de Andrea es una acción bastante lógica de su parte”, señaló Gebruers, pese a que la revelación llega 19 años después de la desaparición.
Según el abogado, Purreta identificó varios sitios donde podrían estar los restos de López. En respuesta a esta información, las autoridades comenzaron a preparar protocolos de búsqueda y a utilizar tecnología como drones para delimitar la zona. La prótesis metálica que Andrea tenía en su tobillo podría ser clave en la identificación del cuerpo tantos años después.
En el aspecto judicial, Gebruers sostuvo que la confesión de Purreta no cambiaría la sentencia. Sin embargo, para la familia de López, la localización de su cuerpo representa un punto de inflexión en su lucha por la verdad y la justicia. “Desde lo jurídico la sentencia está firme, está consentida, por el homicidio fuerte de 18 años de la condena, con la unificación que tenía con la condena anterior, le quedan 25 y eso no se va a modificar”, explicó. “En lo extra jurídico es lo que está buscando la familia y la mamá concretamente, es encontrar el cuerpo. Eso va a ser muy trascendente para la causa, para el caso.”
El abogado también confirmó que Purreta había intentado obtener salidas transitorias dos veces, pero que ambas solicitudes fueron rechazadas por las autoridades. No está claro si su repentina cooperación con la investigación está relacionada con sus intentos anteriores de obtener la libertad condicional.
Andrea López desapareció en la noche del 9 de febrero o la madrugada del 10 de febrero de 2004. Su hijo, Emanuel, fue testigo del femicidio y brindó un escalofriante relato del hecho años después en Cámara Gesell. Purreta fue condenado a 25 años de prisión por su asesinato, aunque hasta ahora no había cooperado con las autoridades para localizar el cuerpo.
Si bien los acontecimientos recientes han traído alguna esperanza a la familia de López, la larga espera por la verdad ha dejado cicatrices profundas. Sin embargo, con la perspectiva de finalmente obtener respuestas y la posibilidad de un cierre, la familia y los seres queridos de Andrea López pueden empezar a vislumbrar un camino hacia la sanación.
UNA HISTORIA DE DOLOR QUE RESURGE DESPUÉS DE 19 AÑOS
Hace casi dos décadas, el hogar de Andrea López y Purreta en la calle Maestros Puntanos, en un barrio al norte de la capital pampeana, era escenario de una vida de explotación y violencia. Andrea, primera esposa de Purreta, sufría abusos constantes por parte de su marido, quién la obligaba a prostituirse y la sometía a episodios recurrentes de violencia física.
La mujer solía refugiarse en la casa de su madre tras las golpizas, pero Purreta reportaba su ausencia como abandono de hogar a las autoridades. Cada vez que ella volvía a su casa, el ciclo de maltrato y explotación se reiniciaba.
La brutalidad de este escenario doméstico culminó trágicamente la noche del 9 de febrero o la madrugada del 10 de febrero de 2004, cuando se cree que Purreta asesinó a Andrea. Su hijo, conocido como Emanuel o “Carlitos”, fue testigo del femicidio.
Según el relato de Carlitos, aquella noche de calor, se levantó para tomar agua y se encontró con una escena que lo dejó paralizado en la cocina. Su padre golpeaba a su madre, que yacía en el suelo retorciéndose de dolor. Purreta la tomó del cuello con sus manos, la levantó del piso y la ahorcó hasta matarla.
Estos perturbadores detalles fueron revelados por el niño en 2011, durante una sesión de Cámara Gesell. Después de la agresión, según su testimonio, Purreta colocó a Andrea en una cama y posteriormente la arrastró al baño. A través de una pequeña rendija en la puerta, Carlitos observó a su padre intentando reanimarla bajo la ducha, antes de salir del baño y mandarlo a dormir.
Poco después de esta escena, un familiar de Purreta llegó a la casa para cuidar a Carlitos. El boxeador salió de la casa y fue visto a las 5.20 de la madrugada, a bordo de su camioneta. La persona que lo vio fue su propia madre.
Durante el juicio, Purreta admitió la pelea, pero alegó que había salido a comprar cigarrillos y al regresar, su esposa ya no estaba. “Yo no la maté”, aseguró en ese momento.

Fotos: El diario

