El pasado viernes se inauguró el Refugio Canino, una de las obras más esperadas por los piquenses, sobre todo del barrio Carlos Berg, donde está emplazada la canilera “vieja”. Restan terminar algunas obras secundarias y trasladar a toda la población canina y sobre eso dialogamos con Matías Calmels, Director de Zoonosis y Vectores de la Municipalidad de General Pico, que destacó el trabajo en conjunto con la Facultad de Veterinarias, el municipio y las protectoras de animales.
“Esta obra fue un compromiso de la intendenta ante el pedido de los vecinos y formalmente inauguramos el Refugio Canino. Ahora nosotros continuamos con la tarea de hacer el traslado definitivo de todos los caninos”, detalló el funcionario y explicó que “inauguramos la obra en sí, que consta de 54 caniles comunitarios de 5 m de largo por 10 m de ancho, donde pueden ingresar hasta cinco animales y caniles individuales que son más chicos, donde van a estar los animales con problemas de socialización; además cuenta con un depósito grande y cómodo donde se puede almacenar el alimento, herramientas, los descartables que utilizamos; una oficina administrativa y cuando terminemos de trasladar a todos los animales, mudaremos el contenedor de oficinas que se transformaran en un quirófano, para continuar con las castraciones en el nuevo refugio”.
Matías aclaró que “el quirófano móvil depende de la Facultad de Veterinarias y va a seguir funcionando como hasta ahora”.
“El trabajo de traslado y adaptación de los animales lo venimos realizando desde marzo a través de pruebas de convivencia. Durante esta semana continuamos llevando de a uno o de a dos caninos y respetamos el período de adaptación de cada uno”.
Se trata de alrededor de 170 animales que deben ser trasladados al nuevo refugio y una buena noticia que celebramos:”quizá por el impacto de la noticia de la inauguración, un perrito que estaba en la canilera fue adoptado estos últimos días” contó Matías y resaltó que “no debemos olvidarnos que los animales están esperando una familia que los adopte”.
Sobre el trabajo junto a las protectoras, el funcionario destacó que “establecimos un reglamento interno, donde nos pusimos de acuerdo en el funcionamiento. Las personas de APA van a seguir trabajando igual que lo hacían en la canilera, por ahora repartiéndose entre los dos lugares. También el mismo viernes comenzó a trabajar una empresa de seguridad que durante la noche se va a encargar del cuidado del refugio e instalamos cámaras de seguridad”.
Con respecto a la canilera que existió durante tantos años, Calmels reveló que “se debe hacer un tratamiento en la tierra durante un tiempo para transformarla en un espacio verde o que se reutilice de alguna forma. Se realizará un movimiento de suelo importante porque durante mucho tiempo funcionó como lugar para los animales”.
Destacó el trabajo con la Facultad de Veterinarias: “es un gran socio estratégico: el decano junto al rector tuvieron la decisión de acompañarnos en toda la obra, pero también en las campañas de vacunación, los operativos de cirugías de castraciones en la Facultad. Trabajamos continuamente en conjunto y la idea es que este nuevo espacio sirva como apoyatura a lo académico y en investigación para los estudiantes”


