Ezequiel Coronel tiene tan solo 33 años y se encuentra vivienda una experiencia de vida única. Es enfermero y suboficial del Ejército Argentino, al que ingresó en 2007 y desde hace unos meses y por un año, se encuentra desempeñando tareas en la Base Antártica San Martín, uno de los puntos mas australes del mundo.

Salió de Buenos Aires el pasado 24 de Marzo y ya desde el 7 de Abril se encuentra realizando trabajos en la Base.
“Yo lo elegí”, le cuenta a La Reforma en diálogo mediante llamada de audio por Whatsapp ya que no hay servicio de telefonía allí. Y agrega que “primero me postulé para poder venir acá, hice un curso para poder rendir ciertas exigencias y después de un año de esa preparación y de aprobarlo pude formar parte de la dotación”.
La Base Antártica San Martín es la primera base del Ejército Argentino, formada al sur del círculo polar antártico. Se fundó en 1951, aunque el primer asentamiento fue naval, la Base Orcadas fundada en 1903, que aún funciona.
“Siempre tuve la idea de entrar en el Ejército, desde chico y se me fueron dando las cosas, estoy muy feliz acá”, relata y manifiesta que “empecé en General Pico, luego en la escuela de Campo de Mayo y después tuve diferentes destinos como Palermo, Tandil, Capital Federal y ahora en la Base”.
Tiene su esposa y una pequeña hija de un año y medio en Tandil, con quienes habla de manera constante. “Eso me hace muy bien, ese contacto diario es muy bueno”.
“Un compañero me había contado de su experiencia acá, me había mostrado fotos y me decía lo hermoso que era esta experiencia y hace cinco años quería estar acá; es una experiencia única, no hay mucha gente que tenga esta posibilidad en el mundo, por lo que la estoy disfrutando y aprovechando”, expresa y dice que “uno se acostumbra, si bien es muy duro en lo climático, pero el Ejército nos provee de todo lo necesario para poder pasarla bien, con ropa de gran calidad, los víveres necesarios, pero el frío y el viento acá son muy intensos, la temperatura generalmente y con buen clima es de unos 20 grados bajo cero, todos los días, por ejemplo hoy (ayer lunes) es un día hermoso, sin viento y hace unos 15 grados bajo cero”.
Las experiencias que cuenta son muy fuertes, como cuando sale a las 8 de la mañana a izar la bandera argentina y “solo se escucha el viento, es un silencio muy profundo, en plena noche y por ahí se escuchan las ballenas de fondo, es algo hermoso, muy emocionante estar izando nuestra bandera en ese lugar”.
Por otra parte, relata que como “no tenemos agua dulce, todos los días tenemos que conseguirla, así que vamos al glaciar Uspallata, que lo tenemos a unos 1000 metros y recogemos los pedazos de hielo que se desprenden y quedan flotando en el mar y eso usamos para tomar y para las tareas diarias, como cocinar, bañarnos”.
“Yo como enfermero tengo que estar todo el tiempo atento al cuidado físico del personal, arrancamos a las 7.30 horas con un desayuno grupal de las 20 personas que estamos acá, 16 del Ejército, 2 del Servicio Meteorológico Nacional y 2 del Instituto Antártico Nacional, recibimos las órdenes del día para las actividades particulares y trabajamos hasta las 20 horas, cenamos y quedamos en descanso, muchas veces mirando una película y después nos vamos a dormir, trabajamos todos los días, por ahí algún domingo descansamos”, dice y agrega que “está constantemente de noche, el sol sale de 12 a 13 horas y después siempre de noche, ahora a las 10:30 horas de la mañana, parecen las 23 horas de la noche por ejemplo y desde el 21 de junio a principios de Agosto es siempre de noche; cambiamos el ritmo de sueño, nos manejamos con alarmas para todo, para comer, para las actividades, cuesta adaptarse y lo mismo en noviembre y diciembre, cuando es siempre de día, te cuesta dormir y relajarte, porque son las 3 de la mañana y parecen las 16 horas”.
Extraña mucho a su familia, a sus padres y hermanos que viven en Realicó. “Se extraña, pero como tenemos internet y muchas actividades se pasa rápido y se disfruta mucho semejante entorno natural, igualmente me dijeron que a los 10 u 11 meses ya se comienza a hacer un poco mas complicado porque uno tiene ganas de regresar”.
“Acá se trae todo para estar el año completo, con todo lo necesario, porque no hay ninguno otro viaje, incluso para evacuación médica de urgencia con toda la logística, tardaría casi dos semanas, por eso trabajamos con un médico cirujano” expresa y dice que “es la Base mas linda, porque tenemos el glaciar a unos 1000 metros, el mar a unos 40 metros, que se congela totalmente, tanto que podemos jugar partidos de fútbol arriba, hay muchos pingüinos, ballenas, focas, focas leopardo, mucha fauna”.
Por Luis M. González





