Referentes de diferentes organizaciones compartieron un discurso con una visión crítica del pasado, el presente y el futuro.
En una singular forma de expresarse, 26 referentes de diferentes organizaciones leyeron uno a uno un párrafo de un discurso completo, que incluyó un repaso de la historia argentina desde aquel golpe de estado que entristeció a la nación y la sumió en su etapa más negra, al presente donde consideran que comandan al país los mismos que apoyaron la dictadura.
La visión crítica alcanzó a todos, inclusive a los gobiernos democráticos y se posó en la actualidad de nuestra provincia, de la cual repudiaron el accionar “represivo” de sus funcionarios.
El texto leído por los referentes de izquierda fue el siguiente:
“Las organizaciones sociales, políticas, sindicales y militantes del campo popular, trabajadores y ciudadanos independientes nos reunimos hoy en esta plaza para conmemorar el aniversario número 40 del golpe de estado más cruento y sangriento del que fuera víctima nuestro país.
No es para nosotros ni para nuestro pueblo un aniversario más, no solo porque se cumple una nueva década, sino porque arribamos a ella en un contexto político y social atravesado por circunstancias adversas, donde se vislumbran tiempos muy duros para todos y todas.
El golpe genocida del 76 fue cívico, militar, eclesiástico y judicial. Coexistieron las cuatro patas para hacer posible e idear el accionar represivo que asolo el territorio en toda su extensión, en forma contundente y organizada.
El objetivo del golpe fue económico, el argumento la violencia política y la debilidad de la presidente María Estela Martínez de Perón. De otra forma no hubieran podido instalar las políticas colonialistas de Martínez de Hoz, a favor de la oligarquía y el imperialismo.
Necesitaron un excusa potente para gran parte de una clase media que se regía por la propaganda mediática. Ya que el estado no estaba endeudado, entonces se demonizaba la política, machacando acerca del desorden, la corrupción y el desabastecimiento.
El diseño del colonialismo fue para toda la región, Chile, Uruguay, Brasil. El Plan Cóndor que nos atravesó dejando girones de vidas y de sueños en camino.
No fue casual que la dictadura argentina haya sido la más sangrienta de la región, para poder lograr sus objetivos debieron arrasar con una generación pensante, altamente preparada, comprometida y combativa, militando en todos los estratos y campos de la sociedad.
El golpe genocida se llevo la vida de 30.000 compañeros, hizo que cientos se exiliaran en el exterior y que miles padecieran el exilio interno. Familias diezmadas y arrasadas por el odio y la violencia de un estado que hizo suyas las vidas, el destino, el pensamiento, los hijos y los bienes de sus víctimas.
El sistema capitalista represivo ha ejercido especial crueldad y barbarie contra las mujeres que fuimos abusadas, violadas, torturadas en total estado de indefensión, amarradas, estaqueadas o esposadas, aun estando embarazadas. Las violaciones también deben ser consideradas como crímenes de lesa humanidad.
A fuerza de balas, tortura y represión, instalaron el miedo, desmembraron al sociedad, erradicaron la solidaridad y el compromiso, nos llenaron de lágrimas y silencio.
Por entonces nacieron las Madres y Abuelas de Plaza de mayo, incansables luchadoras, señalándonos el camino.
La dictadura sangrienta nos dejó como legado una deuda externa imparable e impagable, a costa del hambre del pueblo trabajador y en beneficio de los empresarios amigos. Así como nos dejó también a los muertos y héroes de Malvinas, por la decisión irresponsable de un general desquiciado con pretensiones de perpetuarse en el poder.
El fracaso contundente de esta desgarradora guerra de Malvinas aceleró el camino al retorno a la democracia. Una vez más el pueblo movilizado en la calle hizo que tuviéramos elecciones en 1983.
Hubo un juicio a la Junta, quizá imperfecto. Hubo un golpe cara pintada recién nacida la democracia, que nos legó las vergonzosas leyes de obediencia de vida y punto final. Hubo vaivenes en las políticas económicas que siempre pegaron en los mismos bolsillos, lo de los que menos tienen, y siempre las organizaciones sociales, los organismos de derechos humanos, la clase trabajadora, y los estudiantes pusieron las luchas en las calle, como así también pusieron las víctimas, los muertos, los reprimidos y los encausados.
El camino fue duro, hubo mucho porque luchar y protestar, tuvimos alegrías y tristezas, festejos y represión, a fuerza de luchas se conquistaron derechos, se derogaron las mal llamadas leyes del perdón; se desarrollaron los juicios para los genocidas, logrando para ellos cárcel común; se lograron leyes a favor de la igualdad de género; prohibición de la oferta sexual; derogación de la flexibilización laboral; paritarias libres; Asignación Universal por Hijo; jubilación para las amas de casa; Ley de Medios; creación del AFSCA; la ley de la música; por nombrar algunas de las conquistas sociales.
Hubo también una Ley Antiterrorista a la que repudiamos todos, que se volvió en contra en muchas oportunidades.
Luchar en contra de las desigualdades, la mega minería, la contaminación de los ríos, el glifosato que nos mata, el gatillo fácil y la justicia que complica a la corrupción.
Lo paradójico y doloroso de este balance es la realidad que hoy nos toca vivir, los mismo sectores que llegaron al poder a fuerza de sangre y fuego hace cuatro décadas, se han vuelto a instalar en el gobierno, esta vez a través del voto luego de una gran ofensiva mediática y de marketing político.
Nuevamente la historia nos llama a resistir, contra las injusticias, los despidos masivos, la pérdida de derechos, el endeudamiento indiscriminado, la restauración de las políticas de ajuste, las desigualdades. Proponen ponernos de rodillas mirando hacia el norte.
No es casual que nos visite el presidente Obama, no es una buena noticia y la repudiamos enfáticamente. Una provocación innecesaria, una afrenta al pueblo argentina, teniendo en cuenta esta fecha elegida para su presencia, a sabiendo de que fueron responsables y mentores del golpe genocida.
Estados Unidos intenta restaurar a la derecha en toda Latinoamérica, usando como arma los medios de comunicación, otrora cómplices de las dictaduras, como en el caso de papel prensa. Lo han hecho en la campaña a favor de Macri en la Argentina, lo están haciendo en Brasil contra Dilma y Lula, en Bolivia contra Evo.
Arribamos al aniversario del golpe, con acciones de gobiernos reñidas contra los derechos humanos, la desatención y hostigamiento de los organismos.
Denominar reorganización nacional a la ola de despidos, reprimir con balas de goma a manifestantes y mantener detenida a la dirigente social Milagros Sala, primera presa política de esta gestión, lo demuestra.
La Pampa no fue ni es ajena a estos hechos. Aquí se trabajó para la desmemoria, con la pretensión de instalar la idea de que no había ocurrido nada. La Pampa no fue una isla como nos decían, en realidad hubo alrededor de 300 detenciones, torturas, apremios y la dolosa pérdida de 52 hermanos y hermanas asesinados, desapareceos y apropiados.
En la actualidad tenemos que denunciar autoritarismo y violaciones a los derechos humanos, por parte del actual gobierno provincial, padeciendo el accionar represivo del ministro de seguridad Juan Carlos Tierno, que entre otros atropellos atacó salvajemente a los vecinos del Meridiano V.
Al presidente Mauricio Macri le decimos que los derechos humanos no son un curro, al gobierno de nuestra provincia que se haga cargo de los atropellos cometidos y revea su política de seguridad. A los 30.000 compañeros desaparecidos y demás victimas, el homenaje sentido y respetuoso. A los que pretenden cancelarnos la memoria por decreto y nos llaman a la reconciliación, no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos”.



