Un nuevo femicidio en el Día Internacional de la Mujer

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8 Marzo, 2016 a las 19:33 hs.



No. No mataron a ninguna chica. Es 8 de Marzo de 2016 y podemos estar tranquilos de que ninguna chica murió a causa del maltrato físico de su pareja, un tío, un padre, un desconocido…

Pero el femicidio no tiene por qué derivar sólo en la muerte física. Más sutil, más devastador y denigrante es el femicidio que sufren tantas mujeres que son receptoras de una violencia verbal insoportable. Se las rebaja a lo más profundo, al mismísimo charco de mierda que día a día se produce con los excrementos de la sociedad: porquería que nace con un machismo instalado e institucionalizado.

A no confundirse: el machismo no sólo lo producen los varones. Al machismo lo sostenemos entre todos y todas, repitiendo sus argumentos y desviando la vista de sus consecuencias más nefastas. Es así, somos incapaces de observar sin descomponernos aquello de lo que fuimos creadores o por lo menos perpetuadores. La inacción en estos casos es acción, es abandono de la mujer que sufre la violencia machista.

Entonces… ¿No ocurre este 8 de Marzo un nuevo femicidio? ¿No estamos matando a la mujer cuando no comprendemos que esta es una jornada que reivindica la lucha por la igualdad de género? ¿No la rematamos cuando desviamos el objetivo para regalar flores y bombones?

No. La mujer consiente de la desigualdad en la que se encuentra no quiere ni flores, ni bombones, ni caricias una vez al año. No. Quiere justicia. Quiere que la dejen de golpear. Quiere que dejen de justificar una violación por la forma en que se viste. Quiere IGUALDAD.

El problema no son un par de chicas que viajaban por Ecuador solas; el problema son los hombres que con su chip patriarcal se creen habilitados de violar y matar por el sólo hecho de ser hombres.

El problema no es ser linda o volver sola a casa; el problema es que existan Mangeris degenerados que son capaces de meter a una persona en una bolsa de basura, después de haberla violado.

El problema no está en que una nena salga a vender productos panificados; el problema está en que no todos los abusadores sexuales, léase Janssen, están presos y la Justicia es cómplice con su inacción.

El problema no es ser violada sexualmente o insultada con violencia, siendo asesinada luego; el problema es que si sos pobre la historia quizás no se visibiliza, quizás no importa, quizás “no garpa”.

Femicidio quiere decir “asesinato evitable de mujeres por razones de género” y hoy más que nunca tenemos que creer que se puede evitar. No podemos perder esa esperanza. No hay que abandonar la lucha.

Pero por favor mujeres, por más que quizás no les interese embarcarse en la lucha (tendrán sus motivos) no sean cómplices. Por lo menos cuestiónense cada situación incómoda en que las están maltratando a ustedes o a otras. No tiene por qué ser así. Busquemos cambiar la mentalidad, propia y ajena, dejando de repetir eslóganes que predisponen desigualmente el peso en la balanza.

Que el #NiUnaMenos no sea una frase más. Tiene que ser compromiso. Dejemos de esperar el cambio desde arriba, desde el Estado y seamos artífices de un cambio que comience en las pequeñas cosas. Seguro, pero seguro, que eso es más valioso que seguir “matando mujeres” con la simple indiferencia.