Publicado el 15/07/2017 a las 19:47 hs.

En una muy fría tarde de sábado se disputó la final de Maxi Sénior en la localidad de Vertiz. Nuevamente el clásico tantas veces visto en la Liga Pampeana se daba cita en la cancha del "Canario" aunque en una categoría un poco más grande.



Ferro llegaba a este partido, sabiendo que aun perdiendo, tenía una chance más de salir campeón por haber sido el ganador de la fase regular.

Costa Brava necesitaba imperiosamente quedarse con el partido para obligar a una finalísima

A lo largo de todo el partido, fue más el equipo costero, quien logró copar el medio campo frente a un rival que tiene excelentes jugadores pero que hoy no contaba con una de sus principales piezas, Carlos Quiña, quien miró el partido desde afuera producto de una lesión.

Sin desordenarse en defensa, alternando las marcas sobre Salvadori y García, Costa logró imponer lo suyo ante un Ferro que no le encontró la vuelta al partido en ningún momento... aunque, esto es fútbol y todo puede pasar.

Juan Pablo Martín puso las cosas 1 a 0 para un Costa que era mejor, más ordenado, y basaba gran parte de su juego en una defensa plantada a pie firme, y Martín quien junto a Rubiano aguantaban adelante complicando a la defensa "verde".

En el segundo tiempo, con algunos cambios, Ferro se adelantó en la cancha buscando la igualdad aunque quedando muy expuesto al contragolpe, y fue así que Roberto Rubiano se perdió un par de goles de manera inexplicable, más para quienes conocen lo que puede dar el "Doctor" de Caleufú.

Y como partidos son partidos, y los goles que no haces en el arco contrario, muchas veces te los terminan haciendo en el tuyo, cuando el árbitro Iván Ramonda marca 2 minutos de adicional, una jugada desde la izquierda del ataque de Ferro, varios rebotes y la pelota que quedó servida para Salvadori, quien casi cayéndose, pone el empate cuando ya casi se moría el partido

En los penales, la victoria fue para Costa por 4 a 2 y de esta manera, el fin de semana próximo volverán a verse nuevamente las caras, esta vez, para que uno grite definitivamente campeón.